Por supuesto, una fiesta de las que se estilan aquí no es posible sin el consabido anfitrión, que ya está sentadito esperando a la hagazajada y con paciencia, pues es tanta la gente que quiere a Candelita que le toca esperar su turno para poder acompañarla.
Ya que cantamos el cumpleaños feliz, ha llegado la hora de un brindis y como sé que aquí nadie le hace ascos a un buen whisky, un vinito o el champange, a brindar todo el mundo que la barra es libre y los deseos son para Candela.

Y en una fiesta organizada por mi siempre hay bailoteo, de eso no se salvan así que a mover el esqueleto con la cumpleañera y que ella elija la música, a pasarla bien todo el mundo!!!, yo mientras le haré ojitos de lejos al anfitrión y trataré de robarselo un ratico a Candela.

Abrazos a todos y, ¡¡¡CANDELA, TE QUEREMOS MUCHISIMO!!!!









